6.8.11

en un lugar perdido de la Mancha ....


Con el paso rápido del tren el paisaje cambia cada minuto y no hay cámara de fotos mejor, que el ojo y cerebro humano, que absorben los colores y olores  y las transforman en emociones, creando  a la vez la paz interior.  Siempre me ha gustado contemplar los campos cosechados y tierra libre – trabajada cuidadosamente  por el hombre, lista para su reposo invernal. Por la ventanilla se aprecian con claridad distintas matices  de los campos, con un poco de imaginación los conviertes en unas cálidas y mullidas alfombras tendidas para secar – verde oliva, ocre, color café y beige. Toda una paleta maravillosa otoñal.












Los molinos de viento cansados de batir el aire caluroso de agosto, están casi dormidos, sacando las últimas fuerzas terminando su trabajo.













Cuando cambias por completo tu rutina diaria realmente desconectas. Llevo tres días en un sitio  nuevo – acogedor y muy tranquilo. Tengo tiempo para reflexionar y relajarme (y no estoy hablando de un balneario). Puedo detener el  tiempo y observar. Mejor dicho CONTEMPLAR…




1 comentario:

  1. asi es! de vezes cuando hay que recordar de donde venimos....

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